jueves, 31 de marzo de 2011
Tell me lies...
Los ojos son el espejo del alma. Al menos eso era lo que su mamá siempre le decía: "Cuando conozcas a alguien, Olivia, fíjate en sus ojos y ellos te revelarán todo lo que su boca no dice". Desde entonces, ella intentaba mirarlo a los ojos cada que podía para tratar de descifrarlo...pero nunca veía allí nada diferente de dos pepas verdes, brillantes y mentirosas. Aquel día en especial, sentados frente a frente en la sala de su casa, lo observó intensamente por varios minutos; él se dejaba, porque le divertía aquel ejercicio...jugaba con ella, cerraba los ojos, los giraba a lo loco o bajaba la vista para irritarla, para que tuviera que esforzarse más en su indagadora empresa. Después de un rato, se dio por vencida y decidió preguntarle sin rodeos: "¿Estás enamorado de ella?" Él levantó la cabeza y respondió, de inmediato y sin titubear: "Te juro que no, te quiero a vos" y la miró con esa ternura infantil y triste y le sonrió abiertamente, sin forzar el gesto ni apretar los labios. Ella le devolvió la sonrisa, llevó su cara hacia la suya con algo de violencia y le dio un beso mordido y anhelante: "Te creo. Yo también te quiero". Le dejó allí tranquilo leyendo el periódico y se fue al baño. Ya en la bañera, le prendió fuego a la carta que había encontrado esa mañana en el bolsillo interior de su chaqueta, en la que declaraba su devoción y amor eternos a Clara. Mientras tosía por el humo, la señorita Olivia pensó en la cantidad de mierda que se dice sobre los ojos, las miradas y el alma y en lo equivocada que había estado su mamá.
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No me parece, los ojos para mi si son el espejo del alma. De todas maneras me encantó lo que escribiste.
ResponderEliminarGracias!!! :)
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