¿Y qué se puede decir de vos? Que fuiste llave de todos los saberes, engendro de todas las pesadillas infantiles, contenedora de todas las culpas. Convidada a todas las fiestas de té, enciclopedia de todas las dudas, contradictora de todas las malas ideas. Lectora fiel del libro de mi vida, escritora sarcástica de nuestros designios, directora errante de todas las películas ajenas. Depositaria de todos los celos freudianos, víctima de todas las pasiones retorcidas, beneficiaria de todos los afectos tiernos. Angustia de mi niñez, hastío de mi adolescencia, mudez de mi vida adulta, karma de mi madurez. Fuiste carcajada, fuiste locura, fuiste calor, fuiste muerte... ¿Qué se puede decir de vos entonces?
Que fuiste el amor de mi vida.