domingo, 10 de mayo de 2015

La loca de los domingos en la noche

El viernes era la antesala. Él cruzaba los dedos, porque a eso de las tres de la tarde la cosa aún pintaba bien. Sin espanto, sin dramas, ella transitaba, plácida, los sopores de una tarde sin contratiempos. En la noche había jolgorio, comilonas, baile, placer y reposo. Se escribían por el "guasá" todo el tiempo: de trivialidades, de Los Simpsons, de los sueños, de qué comiste vos y de yo estoy tan llena y encima pedorra, y todo tan normal. Había planes de esto y de lo otro para el fin de semana, planes de gente no-loca.

El sábado se veían. Por la tarde, él pasaba por su casa; de pronto salían, de pronto se quedaban tumbados en el sofá. Mucha rutina, sí, pero de esas rutinas llenadoras y necesarias, no de las rutinas aburridas y secas que acaban matando la voluntad de vivir. No. Era la rutina de ver la película pirata que salió mala porque repite las primeras tres escenas durante dos horas y qué risa, todos concentrados e intelectuales buscándole un sentido narrativo a lo que fue un error al quemar el CD. "Pero si costó tres mil pesos en el semáforo, ¿qué esperabas?" - "es gente seria, yo siempre les compro y nunca me había pasado eso..." -"...piratas serios es como un contrasentido, pero bueno". 
Pues sí, era cosa de pasar enrutinados -si tal palabra existiese, sería perfecta para describir la escena-, de ver películas mal copiadas, de fumar, con pinza, patas casi invisibles, de comer sánduches de supermercado, de pedorrear al unísono sin vergüenza, de hacer el amor o mejor de amar el sexo o de algo así. 

Luego, a dormir. Ella tiene pesadillas; sueña con el papá, muerto hace años, pero como si estuviera vivo y enfermo, como un ser indefenso al que los demás maltrataban sin que pudiera hacer nada. Quién sabe qué tara le quedó, pero no era como para averiguarlo. Nada de loqueros, mejor aprender a convivir con los demonios que destapar esa olla hedionda. Se levanta al baño. El vecino de cama duerme profundamente y a veces se ríe o llora entre sueños. 

La rutina llenadora continúa el domingo. El desayuno promete. Huevos revueltos con hogao, arepa con quesito, café con leche, galletas integrales. Después de lavar los platos también el día promete, ella promete. Es todo muy prometedor y él se llena de esperanza. El calor llega al tope, la App del clima marca 30° centígrados con el cielo parcialmente nublado para el área metropolitana. Sin embargo, el almuerzo transcurre muy tranquilo y adecuado para el momento, delicioso y preparado con amor. Las miradas cómplices entre ellos indican que sí, que todo es tranquilo y adecuado para el momento y delicioso y preparado con amor y que promete seguir así el resto del día. Hay besitos en el pelo, conversaciones sobre el calor, avistamientos de globos llenos de pólvora en el cielo. Se reporta normalidad.

En la noche, cada uno a su casa. A preparar lo del día siguiente, a planear madrugones y rutinas menos llenadoras y más odiosas. Él está feliz. Ella también. Un poco de charla, pero ya más para que sepás que sigo ahí y que a raticos te hablo, porque ya estamos cansados. Es un cansancio llenador, también ese. Entonces, ella recuerda algo, pero no sabe bien qué es, ¿se lo inventa, quizás? Su estado de ánimo cambia. Se torna viscoso y verdoso y llegan los trolls que ya conoce tan bien. Pensó que no iban a aparecer esta vez, pero ahí están, brincando y riéndose de ella, como todos los domingos a eso de las ocho de la noche. Los bichos presionan y joden, hasta que no le dejan más remedio que meterse por el guasá y apuñalarlo. Asesina digital. Varios ataques y listo. Él lo comprende todo, como cada domingo, mientras una daga certera atraviesa su corazón y lo hace estallar. Luego, ella incendia su casa y la quema hasta las cenizas. Cuando termina, limpia todo muy bien y regresa por el chat que entró.

En la madrugada, otra pesadilla. Esta vez, con niñas bonitas que se convierten en Bob Patiño. Se levanta al baño y revisa su celular. En el chat él escribe: "Beso, descansa", pero ella lo deja en visto. Mañana le contestará como se debe, le pedirá perdón por matarlo y todo comenzará de nuevo.