martes, 22 de febrero de 2011

Rosa

Que empuñaste una escoba desde los trece años
Que desde entonces te autodenominás Manteca
Que le creíste al señorito que te preñó
Que le mandaste toda la plata a los de allá
Que adoptaste a los críos de la señora como tuyos
Que la señora tenía celos de tus quehaceres de mamá sustituta
-pero nunca hizo nada, por andar detrás del pipí inquieto del señor-
Que te perdiste navidades, cumpleaños y entierros con plañideras y ron
entierros importantes, necesarios, sobre todo los entierros
Que te berrearon escupido en la cara, te gritaron bruta, india, ladrona y aún así no te fuiste ¿Por qué?
Que le creíste a otro no tan señorito que te volvió a preñar
Que a los veinte te pintarrajeabas y ahogabas la casa en ese perfume dulzón, para salir, deseosa y crespa, a encontrarte con el Gordo
Que amaneciste en fincas ajenas y malucas batiendo chocolate para cincuenta y cocinando sancochos desenguayabadores en fogón de leña
Que se burlaron de tu hablar enredado, de tu letra de niña de primaria, de tus números de teléfono torcidos y en cascada, de tus corotos y tus guindadas
Que a los cuarenta dejaste los afeites, el perfume dulzón y al Gordo, que se fue por el Hueco a buscar fortuna
-no te llevó, pues cómo, iba a mandar por vos después, cuando se instalara-
Que las sobrinas cuervo, los hijos sanguijuela y los nietos ternero aún maman de tu teta de cuero seca
Que soñás con volver a la casa de la infancia
la de antes de los trece años, la que se están robando a pedazos,
así sea para ver llover y comer bollo de yuca con quesito y ventilarte con el abanico que te heredó la señora y desterrar a las brujas del zaguán
Que llorás a los muertos más que a los vivos...
...a Teresa, a Pablo, a Tomás, a las 8 hermanas con nombres terminados en ina
Que las llorás porque sabés que serás la última
pero a veces quisieras irte ya
pa que te lloraran a vos también,
pa no aguantar más cagadas de tanto cagón junto,
pa no tener que envenenar más culebras,
pa jalarle las patas a más de uno por la noche y cobrárselas enteritas.
Que aquí seguís, que qué se le va a hacer
Que hasta que al de arriba le de la gana de mandar por vos
Que...nada

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